La voz de la Palabra en medio del ruido del mundo Un blog dedicado a compartir la verdad bíblica, fortalecer la fe y recordar lo eterno en una generación distraída.

12 may 2007

Devocionales: Saber Contentarse

Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

1 Timoteo 6:6-8.

Saber contentarse

Durante un viaje a lo más recóndito de Portugal, mi esposa y yo encontramos a un hombre que conocíamos bien. ¡Qué sorpresa! Él nos explicó que ésta era su aldea natal y que cada año iba de Francia para pasar allí sus vacaciones. Aprovechamos la oportunidad para preguntarle por las antigüedades que se podían ver en los alrededores. Después de enumerar varias, agregó que, según su parecer, había un descubrimiento aún más interesante que hacer.

Nos propuso ir con él a visitar a una persona de la aldea. Paralizada desde hacía varios años, vivía sola en una pequeña casa donde había apenas lo necesario. La puerta siempre permanecía entreabierta, de manera que tanto de día como de noche los habitantes de la aldea entraban para hablarle y ayudarle un poco.

El visitante preguntó: –¿No te aburres, María? Ella contestó con una dulce y apacible sonrisa: –Estoy muy feliz, Dios está conmigo y confío en él. Por eso no me aburro. Además todo el mundo es tan amable conmigo.

Nos sentimos muy conmovidos; nunca habríamos pensado que se puede vivir en condiciones tan precarias y estar contento con todo y con todos.

Como el apóstol Pablo, ella había aprendido a contentarse en las circunstancias en las que se hallaba. En su prisión, el anciano siervo de Dios aún agregaba: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13). ¡Qué lección para nosotros!

Estos son provistos por Amén-Amén

Devocionales: Fraternidad

Todos se desviaron, a una se han corrompido;
no hay quien haga lo bueno.
Salmo 14:3.

A todos los que le recibieron (a Jesús el Hijo de Dios)…
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Juan 1:12.

Fraternidad

En el célebre lema de la República Francesa, la fraternidad es honrada junto a la libertad y la igualdad. No hay sueño más hermoso que el de ver realizada alguna vez –por el efecto de la buena voluntad– una sociedad en la que todos se llamen hermanos y se traten como tales.

Por desdicha, la realidad nos despierta bruscamente. El mundo donde vivimos se debate en la confusión de la incesante lucha entre los hombres. En los años 1999 y 2000, por lo menos en una veintena de países había contiendas de alguna clase. La fraternidad humana es una generosa ilusión; el viejo dicho latino continúa siendo verdadero: «El hombre es un lobo para el hombre».

En este caos moral sólo la Biblia puede servirnos de guía. Dios se hizo hombre en la persona de Jesús; fue semejante a nosotros en todo, a excepción de la terrible tara del pecado (Hebreos 4:15). Vino a cumplir la obra libertadora al cargar con los pecados de quienes se los confiesan. Desde entonces, todos los que en él creen son hechos hijos de Dios, y Jesús “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

Esta es la verdadera e indestructible hermandad que el mundo rehúsa, pero que los creyentes conocen. En efecto, por medio del nuevo nacimiento ellos forman parte de la misma familia, cuyo Padre es Dios, y Jesús “el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

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Devocionales: Aliento de Vida

Dios formó al hombre del polvo de la tierra,
y sopló en su nariz aliento de vida,
y fue el hombre un ser viviente.

Génesis 2:7.

Aliento de vida

«Se está acabando»; «era su hora»; «sólo se vive una vez». Muchas veces se dice esto, pero, ¿es exacto? ¿Acaso nacemos para llevar una vida muy ocupada, cumplir ciertos deberes, entretenernos, divertirnos, sufrir durante unas decenas de años y después desaparecer repentinamente? Si así fuera, seríamos como una flor que no da fruto o una semilla que no germina, lo cual sería una verdadera anomalía. El Creador destinó toda semilla a producir una nueva planta. Y al alma humana con su sed de lo infinito, la ha destinado a un más allá infinitamente feliz.

Dios le quita el aliento al hombre y éste muere. Es el decreto divino a causa del pecado. El cuerpo vuelve al polvo. Pero el alma, o el espíritu, deja su envoltura mortal y prosigue su existencia. ¿Y dónde la continúa? Jesucristo nos lo revela cuando cita el caso de dos hombres en la parábola de Lucas 16:19-31. Vivían cerca uno del otro, luego ambos murieron. Pero sus destinos resultaron absolutamente opuestos: el primero fue a un lugar de desdicha, el otro a un lugar de reposo, donde podrá gozar de una eterna felicidad. No se puede pasar de un sitio a otro, tampoco hay aniquilación ni reencarnación.

Éste es el ser humano: una parte material, el cuerpo; otra inmaterial, el alma, que mora provisoriamente en el cuerpo. ¿Posee usted la vida del alma, esa vida eterna que Dios nos otorga cuando creemos en el Señor Jesús, quien murió por nosotros en la cruz del Calvario?

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Devocionales: La Gloria del Creador

Todo lo hizo hermoso en su tiempo;
y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,
sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios
desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3:11.

La gloria del Dios Creador

Observe las cosas pequeñas y que parecen insignificantes en la vida, por ejemplo, la florecilla a la vera del camino, el caracol sobre un tallo, el piar del gorrión en las ramas, el reflejo de la luz en una gota de rocío. Deténgase y considere cuán genialmente hizo Dios las más pequeñas cosas en todos sus detalles. Nada es casual ni superfluo. Todo está bien ordenado y armonizado.

Esto se llama «equilibrio biológico». Cada pequeña parte es un componente del gran todo, la realización de un plan gigantesco que Dios concibió y ejecutó de una manera perfecta.

Él tuvo la idea y también el ilimitado poder de realizarla. ¡Y todo debía ser para su ensalzamiento! Porque todo lo visible es una expresión de su gloria, cualquiera sea la magnitud de lo que hizo, la forma como lo hizo o el porqué lo hizo, lo único cierto es que Dios llamó todo a la existencia. Tanto su sabiduría como su poder, su bondad y su amor declaran por su misma presencia en la creación la magnificencia del Dios eterno (Romanos 1:20).

Nosotros, los seres humanos, como broche final de la creación, tenemos el elevado deber y también todos los motivos para honrar y agradecer a nuestro Creador con todo nuestro corazón. Quienes reconozcan esto también pueden hacerlo por aquellos a los cuales no les parece necesario. Dios es digno de ser adorado. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Romanos 11:36).

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Devocionales: Paradojas


Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades.

Salmo 103:2-3.
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma,
la discreción te guardará; te preservará la inteligencia.

Proverbios 2:10-11.
Paradojas
* El creyente no es un vagabundo que vaga por la tierra, es un peregrino que se dirige al cielo.

* La fe no es un salto a lo desconocido, es un salto a lo invisible, pero hacia una persona conocida.

* El mismo sol endurece la arcilla y derrite la cera. Asimismo, el mensaje de la gracia endurece el corazón de los orgullosos y derrite el corazón de los humildes.

* Cuando juntamos las manos, ellas son fuertes.
* La oración no sólo es la respiración del alma, también es el medio de hacer obrar la mano de Dios.

* Los buenos libros informan; sólo la Biblia transforma.

* Cuando Dios nos niega algo, siempre es para darnos algo mejor.

* Las bendiciones cotidianas son recuerdos diarios de la bondad de Dios.

Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).


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