Entendiendo Mejor las Escrituras


Nuestros pensamientos
Romanos 12:2 Nos exhorta a transformarnos por medio de la renovación de nuestra mente.


Reconocer que tenemos la capacidad de pensar rectamente (1 Corintios 2:16). El Espíritu Santo mora dentro de usted si ha confiado en Cristo como su Salvador. Su presencia lo capacita para tener pensamientos santos y puros, porque Él es santo y puro. El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos, reside en usted (Efesios 1:19, 20).

Procurar las cosas espirituales (Colosenses 3:1, 2). Si ejercita un músculo, éste se hace cada vez más fuerte. Si nutre su mente con pensamientos elevados, y la ejercita por medio del estudio y la meditación de la Palabra de Dios, será más como la de Cristo.

Examinar nuestros pensamientos con la Palabra y la voluntad de Dios (2 Corintios 10:5). Aun los cristianos actúan impulsivamente sin tomar en cuenta a Dios ni sus mandamientos. Leer ávidamente la Palabra, obedecerla, y confiar en la guía de su Santo Espíritu, le ayudarán a evitar mucho sufrimiento.

Decidir rechazar ciertos pensamientos (Salmo 101:2, 3). Los pensamientos dañinos son como los “dardos de fuego” de Satanás (Efesios 6:16). Aunque no somos responsables de ellos, sí somos responsables de nuestra respuesta a los mismos. El consejero Bill Gilliam, recomienda decir de inmediato lo siguiente: “Padre, gracias que este pensamiento no vino de mí, y también porque soy un hijo de Dios perdonado y comprado por la sangre de Cristo”.

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